martes, 26 de julio de 2011

ANOREXIA Y BULIMIA: CUANDO LA MADRE VOMITA EN SILENCIO


Tiene que renunciar a su primer bebé: trastornos alimenticio


Los padres y los niños se comunican a través de la comida. Desde el primer momento en que el pezón de la madre entra en la boca del infante se inicia ese diálogo.

Y siguen las decisiones a través del crecimiento del niñ@: lo que lleva de almuerzo a la escuelita, los tentempiés o snacks que se le permiten comer, y lo que se sirve también durante las comidas es bien importante.

Pero la conexión entre padre-hijo va más allá de un simple menú. La comida es parte del desarrollo psicológico del niño para bien o para mal.

Esto lo sé demasiado bien. Recuerdo a mi madre cansada nos tenía que dar de comer a sus 4 hijos, yo era la más pequeña, se veía demacrada y hasta enojada cuando veníamos de la escuela, por haberle tocado ese estilo de vida y no tener una “sirvienta” que le ayudara. Sumado a eso amaba confrontar a mi padre a la hora del almuerzo, mi padre venía cansado y comía como un gringo texano ya se podrán imaginar, haciendo mil ruidos inapropiadamente en su boca. Mi madre solía decirle que “comes como un cerdo”. En fin si mi padre y madre empezaban a pelear que era seguido, mi madre ofendida perdía toda compostura. Tomaba el plato en sus manos y se marchaba y tiraba el plato con la comida en el fregadero. La cocina se quedaba en silencio. Nadie decía nada, se escuchaban llantos. Empecé a relacionar la comida con el miedo desde muy temprano.

E integré en mi mente esa lección. Cuando crecí la comida se convirtió en toda  una metáfora. A los 13, mi vida se reducía a vivir con miedo  en relación a lo que era comida, la comida simbolizaba el poder y control de una persona. Es decir tomó otra connotación en lugar de solo atenerse al concepto que todos conocemos como nutrición. Ahí empezó a dispararse un trastorno alimenticio que me perseguiría por toda una vida: Anorexia.

Analicemos ahora el tema en cuestión:


He recibido cantidad de mensajes de madres que me escriben consternadas ante la posibilidad de que sus hijas hereden esta enfermedad. Enfermedad que no han podido superar y que vomitan en silencio.

Veamos:

El trastorno alimenticio compite con la crianza del niño


Cuando una madre vomita en silencio o deja de comer, hay un niñ@ que la está observando-aún cuando el niño propiamente no la vea realizando estas acciones. El niñ@ no puede descrifrar los conceptos como Mi madre está limitada por las circunstancias o el matrimonio de mis padres es disfuncional. Sin embargo, el niñ@ captará que ella se encuentra triste o enojada, o que sus padres están viviendo una guerra silenciosa.


Algunos niñ@s son más sensibles ante las emociones de los adultos que otros. Pero todos los niños aprenden de acuerdo a la manera en que les dieron de comer. La comida se le retuvo o se le brindo libremente, o dado por otras intenciones que la propia nutrición. Si a un niño se le tranquiliza con dulces, se va a premiar cuando sea grande con dulces. Ya para cuando llegué a la etapa adolescente se habrá convertido en un adicto a los dulces. Cuando alcanza la adultez no puede regular lo que come o la cantidad que come.

¿ESE NIÑO O EN ESPECIAL ESA NIÑA VA A HEREDAR EL TRASTORNO ALIMENTICIO?

Cuando un niño nace con cierta sensibilidad, reacciona a las circunstancias de acuerdo a lo que aprendió de sus padres. Por ejemplo, si durante las comidas eso se convertía en toda una batalla de pleitos, entonces la hija va a sentirse más inclinada a utilizar la comida como un medio para resolver los juegos de poder.

Si una madre tiene problemas para comer entonces tiene problemas de control. Tal vez no le pase los problemas alimenticios, pero sí los problemas de control. Si la madre tiene una historia de anorexia, sin importar si deja de comer porque se encuentra “deprimida” (igualmente es anorexia amigos y amigas) su hija claramente tiene una alta probabilidad de desarrollarla.

OJO AMIGAS: Esas madres que se la pasan a dieta créanme que sus hijas tienen un gran probabilidad de volverse comedoras compulsivas, se atiborraran todo lo que encuentren enfrente y serán obesas comparadas a las madrecitas que comen de forma normal y que no andan pululando de aquí y allá con esas dietas milagrosas. Así también si las madres fueron obesas y no dejaban de comer compulsivamente créanme que sus hijas probablemente sufran en un futuro de anorexia.

Todas las personas que tienen problemas con la comida, tienen parientes con este mismo problema. Estas tías, primas, primos, padres,  hermanas, abuelos etc. son más propensos a sufrir enfermedades mentales como la depresión y trastornos de ansiedad.

NO ESTOY HABLANDO SOLO DE GENES. SINO DE LA TRANSFERENCIA DE HABITOS DE MADRES A SUS HIJOS EN LA INTERACCIÓN QUE FRECUENTEMENTE EXISTE ENTRE ELLOS. SE PASAN LOS HÁBITOS Y LOS VALORES ASÍ COMO TAMBIÉN EL AMBIENTE DEL HOGAR EN LO QUE RESPECTA A LA INGESTA ALIMENTARIA.

Dios me los bendiga, sigan enviando sus consultas a dracaroline@dracaroline.com que con respeto y cariño responderé.
Su Amiga del Alma
Autora:DraCaroline
http://www.dracaroline.com/2011/07/anorexia-y-bulimia-cuando-la-madre.html

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